Asesinato justo, piérdanse antes que no perdérsela
Hay hombres vigorosos que trenzando hilo dental, un pedazo de su camisa y los restos de un chicle mascado componen una obra arquitectónica. Jon Avnet es exactamente el tipo de hombre contrario. Con un helicóptero haría un ventilador casero y hace un telefilm con Robert De Niro y Al Pacino, dos capos del cine, entre los que emerge desde el inicio de la película una desconcertante tensión erótica. En cierto momento Pacino mira con ojos golosos la verruga italiana de Robert y exclama “Te deseo” en un efusivo gritito. El espectador palidece. La atracción homo es más que una sospecha. Segundos después Pacino continua “Te deseo lo mejor”. El público recupera el aliento.
Este es el juego sórdido al que nos somete el guionista Russell Gewirtz, un psicópata que ansía exterminar a la raza humana por considerarla imperfecta. De ahí el título, Asesinato justo.
Merece una especial mención la presencia de Curtis Jackson, 50 cent para los amigos, su gestualidad, los matices de sus cejas, la expresión de los labios, uno apenas percibe que es incapaz de mover la cara. Hace tan bien su papel de negro que parece ser verdaderamente un negro.
Vayan al cine, no desperdicien la oportunidad de ver este desperdicio.


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