Cadáver exquisito con un hombre llamado Alfalfa
Este texto ha sido escrito por dos sujetos sin mediación moral de ningún tipo, directamente del subconsciente al papel, por lo tanto todo comentario racista, sexista u homófobo no es más que una inocente coincidencia o el indicio de que todos llevamos un diminuto nazi dentro. Por favor, procuren evitar que salga. No hagan esto en sus casas.
El dÃa que conocà al joven me dolÃa la cabeza. Me habÃa levantado a las seis de la mañana y habÃa soportado cuarenta y cinco minutos de soporÃfera conversación con mi amigo Julián, de camino al trabajo…empecé a creer y a tener fe, pero es complicado asumir que incluso Jesucristo tenÃa esfÃnter…el baño no puede estar muy lejos, asà que me aventuré a visitarlo con el mayor apremio posible. Apenas bastaban tres pasos para tocar la puerta cuando una mano se posó sobre mi hombro. Era tan peluda que sólo podÃa ser mi jefe, el hijo de puta no podÃa ser más inoportuno…y la calvicie era el menor de sus problemas, la obesidad tal vez un pequeño desperfecto, la estupidez una desavenencia genética sin más. Su mayor complejo era el color de su piel. El calvo, gordo, estúpido era negro…y allà estaba yo, con más miedo que deseo por conocer a mi tostado amigo. Un vistazo alrededor me sacó de dudas. Estaba solo y no podÃa desaprovechar esta oportunidad. Saque las llaves del coche y se las clave en su negro brazo. La sangre casi más negra que él brotaba y salpicaba mi cara. Eche a correr…detrás de la liebre y no pude evitar fijarme en su trasero saltarÃn. ¡Que culito el de aquella liebre!


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